jueves, 15 de enero de 2026
1) ENERO 2026: TRES NOTAS. Aquel mes de enero 1919,Y LA NORMALIDAD, por Gustavo Campana
Aquel enero de muerte obrera en la plaza Martín Fierro
Gustavo Campana
Cuando vivíamos en el “yotivenco” de 24 de noviembre e Independencia, mi vieja me llevaba a la Plaza Martín Fierro. Su calesita y su caballo blanco eran un destino obligado cada vez que llegábamos a esa inmensidad verde para mis ojos, que apenas estaba a seis cuadras de casa.
Estuvimos en esa entrañable pieza repleta de goteras, con cocina de madera en el patio y baño compartido con otras dos familias, desde el 67 hasta mediados de 1968. Ese tiempo inolvidable con “Piluso” y “Batman y Robin” en la tele como grandes protagonistas de las tardes, más el patio largo de soldaditos y pelota, fueron gran parte de mi vida hasta los cinco años.
Los recuerdos apilan desde una feroz represión en Psicología, refugiados en la lechería que estaba enfrente de la Facultad; Racing campeón del mundo en medio de un “Sábados circulares”; las películas en el cine Boedo y por supuesto el Gasómetro, aquel coloso de hierro y madera que por entonces amasaba la gran transformación de los “Carasucias” en “Matadores”.
Mucho tiempo después supe que la “Martín Fierro”, ese paraíso de mi infancia que ensanchaba la “zapie” que era living y dormitorio para tres, había sido escenario de una de las luchas obreras más importantes de nuestra historia; pero también de una de las batallas más largas y crueles de todas las que dieron anarcos y socialistas contra una patronal cruel y perversa.
En los talleres metalúrgicos Vasena comenzó aquella “Semana trágica” que se extendió del 7 al 14 de enero de 1919. Los laburantes reclamaban una jornada de trabajo de ocho horas, cuando estaban 11 por día al pie del cañón en la fundición y solo franco los domingos. Más o menos 2500 trabajadores, entre carboneros, foguistas y fundidores; con mucho peso en la Federación Obrera Regional Argentina. Ese mundo de explotación, fundado por el tano Pedro Vasena, después fue controlado por capitales británicos, pero con la familia creadora gerenciando el establecimiento. Pedro murió en el 16 y la conducción quedó en manos de su hijo Alfredo.
Cuando estalló el conflicto del verano de 1919, apenas dos años después de la revoluta bolchevique, Vasena, lejos de escuchar las demandas, armó un ejército de rompehuelgas para terminar con la “insolencia obrera”. Rápidamente se consumió la mecha y estalló el desastre. Hipólito Yrigoyen puso al frente de la represión al general Luis Dellepiane (“un escarmiento que se recordará durante 50 años”). Actuaron Ejército, Policía y bomberos. A las ametralladoras en las esquinas y a los sablazos de los “cosacos” se sumaron las armas largas de los pitucos fascistas de la Liga Patriótica de Manuel Carlés. Era la patota del grupo que nació en el Centro Naval como la Comisión Pro Defensores del Orden; donde anidaban militares, curas, empresarios y conservadores.
Los muertos, algunos asesinados en sus casas, fueron entre 700 y 800. Los heridos casi 4 mil y más de 50 mil detenidos en todo el país que se levantó solidario con sus compañeros. La geografía de la pelea no solo fueron las barricadas alrededor de la planta. La Liga se escondió en muchas iglesias de la avenida Corrientes, por donde pasaron los cortejos fúnebres rumbo a Chacarita, y cuando las familias llevaban a sus difuntos al cementerio, salían de los templos y seguían multiplicando muerte.
El 20 de enero, los trabajadores nucleados en la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos regresaron a la línea de producción pero con una jornada de ocho horas. Victoria de los masacrados y de los sobrevivientes. Tesoro para todas las generaciones futuras.
El gobierno radical generó una reunión clave cuando sentó en una mesa de diálogo a los laburantes con Alfredo Vasena y el embajador inglés. De ese gran anticipo de las paritarias futuras salieron aumentos de sueldo con piso de 20 y techo del 40 por ciento, de acuerdo a las categorías; domingos 100 por ciento de aumento, eliminación del trabajo a destajo y ninguna represalia contra los huelguistas.
Las muertes no acabaron en Vasena. Los 1400 fusilamientos en la Patagonia (1921-1922), para terminar con peones que pedían un botiquín en inglés y castellano, velas y mantas, y la masacre de La Forestal (1921) que dejó 600 trabajadores asesinados, completan un triángulo donde como actor principal o secundario siempre estuvo Londres.
La jornada de ocho horas se convirtió en ley, a través de la 11.544, sancionada y promulgada el 12 de septiembre de 1929.
El 18 junio de 1945, 319 entidades de la industria y del comercio firmaron un documento que pedía control social a través de la represión estatal: “Desde 1919, el país ha vivido dentro de una casi perfecta tranquilidad social”. Hablaban sin culpas de aquel enero que recordaban virtuoso. El capital quería volver a los crímenes aleccionadores que dejó aquella masacre, sin saber que la historia había programado el 17 de octubre.
En la previa de las elecciones del 51, en el diálogo final de Discépolo con Mordisquito, Enrique le dijo al “contrera”: “Mirá si vos hubieras estado en la Semana Trágica como yo y como tantos, en Cochabamba y Barcala. Mirá si hubieras visto morir primero a aquellos cinco, luego a cientos y masacrar judíos por una ‘gloriosa’ institución que nos llenó de vergüenza. Quizás no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integrás por amor propio y por ignorancia de tantos hechos delictuosos, que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre”.
Casi medio siglo después, como una estela de aquel verano a sangre y fuego, Adalbert Krieger Vasena, nieto de Alberto, fue ministro de Economía y Trabajo de la dictadura del general Onganía. Algunas cosas no viajan en el ADN, pero la Argentina puede demostrar a través de ciertos árboles genealógicos, que la ciencia a veces se equivoca...
La patronal viene por la revancha 107 años después y pretendiendo terminar con todos los derechos que costaron tantas vidas. A soñar con volver a las 12 o 14 horas de esclavitud por pedido del FMI lo bautizaron pomposamente como “Reforma laboral”; a volver al siglo XIX le dicen modernización y a ser dueños de la vida del otro lo titularon destino.
Creen que pueden terminar para siempre con el movimiento obrero, para debilitar la fuerza de la negociación colectiva y abrir una era de despidos baratos. Sueñan con un país sin recibo de sueldo.
A principios de los 40, la demolición de la fábrica intentó borrar la historia, sin comprender que hay cosas que no mata la muerte. En aquella querida plaza del barrio de San Cristóbal, una placa dice en los restos de la fábrica: “Estos muros pertenecen a la construcción original de los Talleres Vasena. Aquí se produjeron parte de los sucesos de la Semana Trágica”.
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No hay neoliberalismo sin traición, ni futuro sin historia
Gustavo Campana
El golpe de Estado de 1955 intentó terminar con el modelo de país e instaurar para siempre las nuevas bases de un viejo proyecto colonial. Su desembarco se produjo con métodos que tenían “sentido de eternidad”, cuando las Fuerzas Armadas liberales decidieron que la muerte, la cárcel y el destierro serían sus grandes aliados. El bombardeo de Plaza de Mayo, terminar con Perón en la Rosada, dinamitar la Constitución del 49, transformar al gobierno popular en un preso político, firmar el decreto 4161, desaparecer el cadáver de Evita y fusilar en 1956; fueron los crueles capítulos con los que en solo dos años buscaron enterrar el espíritu de Nación.
Todo ese dolor allanó el camino para el ingreso de la Argentina al FMI. A partir de ese momento, sufrimos casi dos décadas al reino de los mercados, sumisión a Estados Unidos en plena “Guerra fría” y proscripción de la mayoría. El peronismo impidió durante casi una década que el país cayera en manos de un organismo cuya única finalidad era convertirnos en subdesarrollados a perpetuidad. La independencia económica de 1947 fue la plataforma para el desarrollo de la industria nacional, a una escala imposible de ser soñada a principios de la década del 40. Y en ese contexto, la nacionalización de los ferrocarriles fue muchísimo más que un dato simbólico. Teníamos el sistema ferroviario más grande de América Latina, con casi 47.000 kilómetros de vías.
Con ese gesto soñado por Scalabrini Ortiz y concretado por una Argentina que necesitaba imperiosamente para crecer, manejar los medios de producción con “pensamiento nacional”, le arrancó a los ingleses el dominio de la “telaraña de acero”. Transporte barato del campo a la metrópoli, de todos los productos que compraba Londres y que salían a Europa a través del mismo puerto que recuperó el Estado comprando los trenes. Con la estatización también regresaron dos leguas y media de tierras al costado de las vías, propiedades que la Generación del 80 le había regalado al imperio británico como agradecimiento por su padrinazgo. Después de Yalta, Estados Unidos recibió las llaves del reino como “herencia british”, pero cuando intentaron tomar posesión de la Argentina, el voto popular cambió la cerradura.
La revancha cruel que comenzó a materializarse en el 55 continuó con Arturo Frondizi. El presidente que se puso la banda en el pecho con los votos justicialistas olvidó el acuerdo que implicaba el fin de la proscripción. Archivó “Política y petróleo” y le entregó a las multinacionales todos los beneficios que le negó a YPF. Cerró el frigorífico “Lisandro De la Torre” para obsequiarle el manejo de nuestra carne a la administración Eisenhower y activó el Plan de Conmoción Interna para terminar con la respuesta obrera a la traición.
Había que derrumbar la estatua que significaba “los ferrocarriles son nuestros” y con este fin, Frondizi recibió a principios de la década del 60 a un general de cuatro estrellas llamado Thomas Bernard Larkin. Un enviado del Banco Mundial, que junto a dos consultoras europeas y una norteamericana creó el “Grupo de Planeamiento de los Transportes Argentinos”: Coverdale & Colpitts (Estados Unidos), Netherlands Engineering Consultans (Holanda) y Renardet-SAUTI (Italia). El encargado de la negociación fue el ministro de Economía, Alvaro Alsogaray.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Washington tenía sin destino a miles de fábricas que abastecían a los aliados de vehículos terrestres; factorías que en tiempos de paz ya no producirían el mismo volumen. Entonces comenzó a desarrollar un proyecto para imponer el uso de autos, camiones y colectivos por todo el planeta. Argentina fue la cabecera de playa en América latina. La propuesta del virrey fue eliminar el 32% de nuestras vías férreas y pasar a tener solo 29.000 kilómetros. Despedir a 70 mil trabajadores y reducir a chatarra todas las locomotoras a vapor y más de 70 mil vagones. Dejaron de correr trenes de carga y pasajeros en casi todo el país, lo que motivó la huelga ferroviaria de 42 días de 1961.
Larkin tenía la orden de reemplazar cada metro de vía que sacaba por transporte automotor auspiciado por su país. El “desarrollismo”, que ya le había dado petróleo barato al grupo de compañías del norte que lideraba la Standard Oil, recibió las terminales automotrices de Estados Unidos para ensamblar en nuestro territorio, y a sus principales empresas de neumáticos para que monten sus fábricas.
El costado porteño del Plan Larkin fue el fin de los tranvías, aquellos que había manejado, hasta la llegada del primer peronismo, la Corporación de Transporte inglesa. La inmensidad geográfica de Buenos Aires se quedó sin el medio más barato para transportar mayor cantidad de usuarios y el más ecológico frente a los alimentados por combustible.
Poco más de seis décadas después, los nietos de aquellos liberales que le abrieron las puertas de la Argentina al Plan Larkin anunciaron en Rosario que van a construir un tranvía urbano por 500 millones de dólares, para conectar el norte con el sur de la ciudad, en 10 minutos. El proyecto habla de vías sobre casi 35 kilómetros para unir Villa Gobernador Gálvez con Granadero Baigorria, pasando por los principales corredores urbanos de Rosario. Presentaron como una “gran novedad” que este servicio “no requiere túneles ni estructuras elevadas, sino que se instalará sobre avenidas y espacios públicos existentes, lo que reduce tiempos de obra y costos”.
Los autores serían intelectualmente honestos con su pueblo si le contaran a las nuevas generaciones que esta iniciativa nació de la necesidad de recuperar archivo para constuir futuro. Y que el encargado de romper nuestra línea de tiempo fue la voracidad del capital estadounidense, que siempre nos utilizó como variable de ajuste para tachar las pérdidas de sus balances.
El mensaje estaría completo si recordaran que en los talleres del Puerto de Rosario nació en los años 50 la CM2, una locomotora revolucionaria, fruto de la ciencia y la tecnología propia; cuando el peronismo auspiciaba el desarrollo como motor de la soberanía política.
En cada decisión del imperio perdimos autonomía y solo recuperamos los sueños, en las excepciones a la regla. La palabra pasado tiene mala prensa en boca de los que como díría Walsh, te necesitan sin épica, ni orgullo; sin héroes, ni mártires. Esta historia es apenas un pequeño ejemplo de todo lo que en su momento derrumbaron en nombre del progreso, sabiendo que el “país cangrejo” era capaz de su suicidio, importando involución y retroceso.
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Los sin patria ni bandera sueñan con invadir la Patria Grande
Gustavo Campana
El formato de las últimas dictaduras del sur se basó en genocidio, importaciones, deuda, fuga y especulación financiera. A punto de cumplir seis años, la tiranía más sangrienta de todas las que fueron paridas por Kissinger, la que instaló la “plata dulce” y la “patria financiera”, se había quedado sin oxígeno. Las tres devaluaciones del 81 fueron un callejón sin salida y el golpe de Galtieri que desalojó a Viola procuró sin éxito renovarle la cara al “Proceso”.
Los primeros tres años del “ajuste Margaret” provocaron en Inglaterra resultados sociales ruinosos, con números inéditos desde 1945. La crisis 81-82 solo era comparable con la de 1930.
Los uniformados argentinos apostaron sin suerte a perdurar con la recuperación de Malvinas y el thatcherismo encontró en la guerra el pasaporte para subsistir otros ocho años al frente del 10 de Downing Street.
Julio 1989. La imagen del candidato que le ganó la interna a Cafiero era difusa. El líder del país profundo que venía a la Rosada por producción y distribución de la riqueza comenzó a desteñir rápidamente.
El nuevo presidente se puso al frente de la defensa continental de la globalización y mientras Facundo desaparecía de su imagen, auspiciaba la muerte de las ideologías y el fin de la historia. En la transición, el menemismo cerró el Plan Bunge & Born con uno de los representantes más importantes de la economía local concentrada.
La fábrica de preguntas sin respuestas trabajaba a tres turnos y el perfume a traición comenzaba a sobrevolar la historia del peronismo. Mientras tanto, el “poder real” invitaba a Alfonsín a despedirse cinco meses antes, en el primer “golpe blando” que vivió la región después del Plan Cóndor.
A toda velocidad, Menem comenzó a jugar entre las sábanas con Washington. Primero se convirtió en el mucamo latino de la primera invasión al Golfo, enviando dos naves de la Armada y 450 hombres.
La muerte de Roig, el fracaso de Rapanelli en su intento por frenar la hiperinflación y el Plan Bonex como una “canción desesperada” de Erman González para suturar una herida de tres dígitos. En ese momento fuimos “buscaminas”, carne de cañón de la flota que lideraban Estados Unidos y Gran Bretaña.
Luego Carlitos archivó el reclamo de soberanía por Malvinas con los Acuerdos de Madrid y Di Tella activó un ridículo operativo de seducción para atraer a los isleños custodiados por la OTAN, enviando ositos de peluche a los niños del archipiélago.
Por cadena nacional en enero del 91, Cavallo como canciller le contó al país que no éramos neutrales: “El desafío de Irak a la paz mundial atañe a los argentinos. Quienes piensan que la lejanía del Golfo puede asegurarnos no sufrir las consecuencias de estos acontecimientos se equivocan. No entienden que nuestro país es un socio activo en la gestación de un nuevo mundo de paz, progreso y distensión. La indiferencia significa retroceso, implica atraso, aislamiento”.
Menem dijo “Argentina está en guerra” y sostuvo que “solo se trata de apoyo logístico”.
Las dos fragatas enviadas a la zona de fuego fueron acondicionadas en la isla española de Rota con equipos de comunicación yankis. Desde el 15 de enero patrullaron el Golfo, escoltando desde Omán hasta las costas de Kuwait a los barcos de la coalición. A cambio de estabilizar las variables y tranquilizar la economía para después sedar a la política, el menemismo aportó su granito de arena en la derrota de Sadam Hussein.
Después de estar al servicio de la OTAN, la convertibilidad nos dejó sin soberanía monetaria. Se había puesto en marcha una década de equilibrio imaginario con la moneda más fuerte del planeta, bancado a fuerza de deuda externa. La verdad estalló en diciembre de 2001. Las tropas argentinas que participaron de la Guerra del Golfo en junio del 91 fueron actores de reparto en el “Desfile de la victoria” por la avenida Broadway de Nueva York. La guerra ajena enderezó la dependencia económica del menemismo y definió su lugar definitivo en la discusión geopolítica.
Argentina 2025. Trump ganó las elecciones de medio término en nombre de Milei, pero antes ordenó tres cosas: al FMI, que pusiera en el bolsillo de Caputo un préstamo de 20 mil millones de dólares; al Tesoro de los Estados Unidos, que blindara al gobierno libertario con un swap de otros 20 mil millones y a Scott Bessent, que colocara todos los verdes necesarios para frenar una corrida cambiaria en la previa del comicio.
A principios de noviembre, Karina se enfureció con el jefe de la Armada, Carlos Alievi, por no aceptar el pedido del gobierno republicano. “La jefa” ordenó que el destructor argentino que participaba de la misión Unitas se trasladara a Puerto Rico para sumarse al esquema militar en el Caribe. No sucedió.
Estados Unidos, Israel y Argentina después votaron en Naciones Unidas a favor de la tortura para sellar un pacto de sangre ilimitado. Más tarde, Milei fue la única voz del Mercosur que alentó una invasión norteamericana a Venezuela.
Sorprende que un país sin plata y que no está amenazado por ninguna hipótesis de conflicto bélico haya comprado los F-16 a Dinamarca minutos antes de pasar a desguace por obsoletos y acto seguido adquiera los blindados Stryker a Washington. Paralelamente, sumó proyectiles de mortero 120 mm y le pidió presupuesto a Francia por submarinos y buques de patrullaje. Licitó servicios de mantenimiento para sus tanques TAM 2C, reparación de vehículos anfibios, compra de camionetas 4x4 militarizadas y repuestos y mantenimiento de helicópteros Super Puma. Finalmente, nombró a un general como ministro de Defensa.
¿Para qué prueba de amor se está armando un país que mató su economía real, que está a punto de concretar su cuarto industricidio en 49 años y que vive pasando la gorra para pagar deuda externa y capital e intereses de la bicicleta financiera? ¿Milei está acelerando la puesta a punto de “La Armada Brancaleone”, para ser la pata sudamericana de una invasión de la Casa Blanca a Venezuela?
El tercer capítulo de esta historia neoliberal depende de Trump. Bajó la espuma de octubre y ahora Javo necesita ocultar recesión, deuda, industricidio, represión, desocupación, flexibilización laboral, reforma previsional, transferencia de recursos, Libra, Andis y el pedido de impunidad de los genocidas. Y el gobierno sin patria, ni bandera, está dispuesto a enmascarar su infierno en una acción militar contra su propio continente. Sueña con una invasión del imperio, a la Patria grande.
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Pequeñas delicias de un país normal
Por Gustavo Campana
Ganó el corazón del oficialista amateur, una frase que tranquiliza. Palabras que operan como un sedante de ese asalariado que está dispuesto a todo en defensa del suicidio colectivo que propone Milei. Un bálsamo que lo exime de mirarse al espejo para intentar entender por qué defiende a su verdugo.
La víctima compra el guion ficcional de “vivir en un país normal” y a cambio, se sacrifica en tiempo presente. Ante este fenómeno cultural, hay que recordar algunas historias de un archivo muchísimo más amplio, que convencieron a millones de padecer el ajuste para luego disfrutar de la abundancia. Una auditoría para entender a los creyentes y analizar lo equivocado que están los que “no la ven”.
Un país normal mata su industria con productos importados, clausura la obra pública, se niega repartir alimentos, corta la medicación oncológica y desata una guerra contra el Garrahan, la universidad y la ciencia nacional. Es el que desregula todo para que el mercado mande por él y busca privatizar lo que queda, solo para sobrevivir un rato más.
Un país normal recibe cuatro salvatajes en nueve meses (préstamo del FMI, swap de Trump, dólares de Bessent para frenar una corrida cambiaria terminal y un crédito de seis bancos para no caer en default, el 9 de enero pasado).
Una República normal es la que tiene al frente al líder de una criptoestafa y su hermana denunciada por coimera. Normalidad es contar con un jefe de Estado que impulsa una brutal recesión, para que la inflación quede enmascarada por “la paz de los cementerios”.
Es el que sueña con una reforma laboral que destruya todos los derechos obreros y es el que tiene más trabajadores no registrados, que con recibo de sueldo.
Un país normal es el que resucita insultos para calificar a las personas con discapacidad, como idiotas, imbéciles y débiles mentales. Ese lugar soñado tiene que ser conducido por quien tenga la sensibilidad necesaria para pelearse por las redes con un niño autista de 12 años.
Un país normal es el que le dice a la madre de un discapacitado que el Estado no tiene la culpa de la enfermedad de su hijo y que ellos son privilegiados porque no pagan peaje.
Un país normal se construye con diputados que dialogan en prisión con genocidas y un oficialismo que cada 24 de marzo muestra su adhesión a la última dictadura. Un país normal es el que compra aviones de guerra luego de 46 años de servicio.
Un país normal goza de un gobierno que criminaliza la protesta social y propone que tres personas deban pedir permiso para juntarse en una esquina.
Un país normal pisa paritarias y congela el bono a los jubilados de la mínima, pero además cuando los viejos protestan, le contesta con palazos todos los miércoles. La soñada normalidad está en ordenar una millonaria transferencia de recursos del bolsillo de los laburantes a la patronal y calificar como héroes a los evasores.
A esta utopía no le puede faltar un candidato a diputado bajado de la lista porque un narco era su mecenas. Tampoco un senador detenido en Paraguay, justo cuando intentaba pasar la frontera con más de 200 mil dólares.
El país soñado es el que por suerte tiene a un presidente que maltrata a la división de poderes con vetos y decretos; que decide manejar los primeros dos años de su mandato sin presupuesto, para quemar la guita como un emperador y esté también asociado con un endeudador serial que auspicia la especulación financiera como puerta al paraíso.
Un país normal se construye con militancia terraplanista y antivacuna; es llevado de la mano por un director de orquesta mesurado, que califica a los radicales de “putitas del peronismo”, a los legisladores “ratas inmundas”, “parásitos mentales” y “degenerados fiscales” y al gobernador bonaerense de “burro eunuco”.
Un país normal es el que tiene el privilegio de ser piloteado por un especialista en temas de crecimiento económico con y sin dinero; a un “topo” que vino a destruir el Estado y que además, se autopercibe Nobel de Economía.
Una Patria normal tiene la dicha de ser mucama de Washington y saber que el dueño del Salón Oval es capaz de operar la victoria de una elección de medio término.
Un país normal es el que sostiene patotas tuiteras; es el que en su diccionario incorporó definiciones técnicas como “pedo de buzo”, “los chinos son todos iguales”, “mandriles”, “econonchantas”, “comprá campeón” y “cárcel o bala”.
Un país normal es el que encarcela a una expresidenta, para proscribirla de por vida, sin una sola prueba pero con muchas convicciones y si es posible para que la dicha se completa, que lo ordene luego de que la familia de uno de sus ministros estrella amparara a una organización que intentó matarla.
En un país normal, hay que ir al conurbano a buscar votos puteando al pueblo desde una camioneta y después, ante una derrota, estigmatizar a esos desagradecidos, diciendo que “cagan en latas y pisan el barro”. Ese edén tiene que contar en su Congreso con Lilia, Tronco, Karen, Virginia, la de la “Nochebuena de resurrección” y el que quería privatizar el mar.
Cualquier país que se precie de normal tiene a mano un pastor evangélico que inaugure con el Presidente un megatemplo que construyó convirtiendo los pesos en dólares.
Ese refugio necesita atentar contra su cultura y sus artistas y por supuesto, odiar a los periodistas opositores. Ese pedacito de cielo no puede carecer de un primer mandatario que alquile amores o que se empilche con el mameluco de una empresa emblema de un Estado que odia. Ese país necesita en el sillón de Rivadavia a un rockstar o a un plagiador serial de autores económicos para hacer sus propios libros.
Un síntoma indiscutible de la creación de un lugar perfecto es ser liderado por alguien que diga haber conocido a su perro hace dos mil años en el Coliseo romano, cuando el mastín inglés era un león y él un gladiador. Cordura es que los candidatos sostengan en campaña que el Papa es un embajador de Satanás, confiesen su amor por Thatcher y prometan sueldos en dólares. Tambiés es menester que definan a la justicia social como una estafa y digan que vender bebés es “un negocio como cualquier otro”.
Un país normal requiere de un presidente despeinado, para que millones lo crean nuevo; demanda un señor mayor viviendo su adolescencia tardía disfrazado de supérheroe para esconder al conservador veterano que hay debajo de su capa. Un cultor de los peores pasajes de la historia del capitalismo, que con un relato gastado pero aún efectivo, te vende que sos protagonista de un sueño.
El resto está obligado a preguntarse, hasta cuándo seguirá naturalizando esta locura, como una especie de nueva normalidad...
viernes, 9 de enero de 2026
2025: Balance total del año 2025.
En relación a los últimos años, cada vez es menor la publicación de estos materiales. Este 2025, hablamos de 5 entradas, una sola nota de este servidor, sobre el 17 de octubre de 1945, 80 años.
sábado, 18 de octubre de 2025
5) Octubre 2025: La melodia de la historia, 17 de octubre de 1945. 80 años, por Emiliano Vidal
La melodía de la historia
"Tras ese octubre de 1945, el país se liberó de la preponderancia inglesa e incluso de la norteamericana con su embajador Braden. Cualquier coincidencia ochenta años después no es pura coincidencia", escribe Emiliano Vidal en la saga de textos a 80 años del 17 de octubre de 1945.
17 octubre, 2025 en Peronismo 80 años
La melodía de la historia
Por Emiliano Vidal
Juan Domingo Perón, sigue presente en la memoria de los argentinos, en los debates políticos, en el imaginario colectivo. El peronismo, que emergió del seno de una revolución el 4 de junio de 1943 como corolario a una crisis y decadencia social, está vigente. No es solo un partido político con tintes añejos. Si bien el punto de partida fue ese 17 de octubre de 1945 que cambiaría el curso de la historia, está coloreado de enormes combinaciones. No es lo mismo la situación en 1946 con la economía de posguerra. Tampoco los inicios de los años 50, ni el convulsionado 1973, ni su interpretación menemista de 1989, ni la salvadora del 2001 con la huida de la Alianza quien lo había derrotado dos años antes en las urnas. Tampoco es lo mismo desde sus versiones 2003, 2011 y 2019.
El peronismo pierde las elecciones presidenciales de 2023 al no cumplir con las promesas que encendieron la esperanza popular cuatro años antes tras el fracaso que fue el gobierno de Mauricio Macri. Embudado de un peronismo blando, el ex presidente Alberto Fernández no se animó a realizar grandes transformaciones, a bajar la pobreza, a enfrentar a las fuerzas rurales. Parafraseando al inolvidable José Pablo Feinmann, el peronismo es dar trabajo, es terminar con la penuria y la indigencia. Peronismo con hambre no es peronismo.
Dice el escritor Hernán Brienza: “a esta altura es necesario aclarar que el peronismo, lejos del imaginario representado por los 18 años de prescripción más los siete años de dictadura militar, no constituye un movimiento revolucionario o contracultural en términos de pragmática. Se trata fundamentalmente de un movimiento político de orden, de un orden alternativo al impuesto por los sectores hegemónicos del modelo agroexportador, pero que no renuncia a sus orígenes en cierto tradicionalismo estatista criollo. En última instancia, hay una ligazón entre algunos aspectos del roquismo del ochenta y el peronismo de los años cuarenta”.
Es que han sucedió largos 80 años desde aquel día 17 de octubre de 1945 que rumbeo la historia nacional. En aquel tiempo, donde la segunda guerra europea dejó 50 millones de muertos y el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki inauguraba el terror nuclear, en un mundo que quedó entregado a las grandes corporaciones euro-americanas y el comienzo de la denominada guerra fría. Por estas latitudes, Juan Domingo Perón, planteaba la tercera posición frente a los dos bloques del poder, el estadounidense y el stalinismo ruso.
“El estado social del país era miserable. Había peones que ganaban 12 pesos por mes…. el país era un país ocupado, una colonia del imperialismo británico y todos los servicios eran también británicos”. Desde estas palabras, el entonces coronel Perón creó la Secretaria de Trabajo y Previsión de la Nación en noviembre de 1943. El trípode de esa creación, fue el “elefante olvidado” que era el Departamento Nacional del Trabajo impulsado por el entonces ministro Joaquín González a instancias de una detallada labor, en 1904, del abogado y médico Juan Bialet Massé, fundamental en el relevo de las condiciones laborales de de los obreros por esos convulsionados tiempos, y los incipientes sindicatos
Desde el contacto con los trabajadores, Perón impulsa avanzadas reformas en la legislación laboral, como el Estatuto del Peón, salario mínimo y mejores condiciones de alimentación, vivienda y trabajo; seguro social y jubilación que benefició a 2 millones de personas; aguinaldo y mejoras salariales para todos los trabajadores; se reconoce a los gremios como asociaciones profesionales; años después, por primera vez en el mundo, nacen los contratos colectivos de trabajo y la creación de los juzgados del Trabajo a cuyos primeros magistrados, no quisieron tomar juramento los entonces integrantes miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que avaló el primer golpe de Estado, como fue el de septiembre de 1930 al radical Hipólito Yrigoyen.
“Muchas veces he asistido a reuniones con trabajadores, pero esta vez sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores que es lo único que puede hacer grande e inmortal la Patria…(..) ¡Únanse…! Sean hoy más hermanos que nunca… sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse la unidad de todos los argentinos…“, sentencia Perón en la noche de aquel 17 de octubre desde la Casa Rosada
Ese emblemático día, continua siendo un eco, una melodía en la dicotomía proyecto de nación o continuar a ser una colonia. Desde 1809, cuando se radicaron los primeros comerciantes ingleses y especialmente después, con el empréstito Baring Brothers de 1824, la Argentina pasó a vivir un período de país semicolonial. Tras ese octubre de 1945, el país se liberó de la preponderancia inglesa e incluso de la norteamericana con su embajador Braden. Cualquier coincidencia ochenta años después no es pura coincidencia.
*Abogado y periodista
domingo, 7 de septiembre de 2025
4) Septiembre 2025: Victor Hugo Morales en Página 12 y su regreso a la televisión
El periodista estrena programa en IP
Víctor Hugo Morales: "Sigo diciendo lo que creo y siento"
A su espacio en la AM750 sumará desde este lunes "La columna de Victor Hugo", un programa diario en el que analizará la realidad a su estilo. Aquí habla del paso del tiempo, la pasión, el periodismo, el poder concentrado y su vínculo con el trabajo y el ocio.
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Por Emanuel Respighi
3 de agosto de 2025 - 00:01
"Aprecio que haya una vigencia íntimamente inesperada por mi edad, trayectoria y traqueteo"
"Aprecio que haya una vigencia íntimamente inesperada por mi edad, trayectoria y traqueteo". Imagen: Verónica Bellomo
Víctor Hugo Morales ingresa al bar vistiendo un sobretodo que vuelve aún más imponente a su alargada figura. El saludo cordial y respetuoso hacia los clientes y el mozo que le traerá un té se repite a medida que sus pasos cansinos pero firmes se abren camino hacia la mesa en la que espera Página/12. La excusa de la entrevista con el periodista es su regreso a la TV en formato diario con La columna de Víctor Hugo, desde este lunes 4 de agosto a las 19 en IP, para seguir analizando la realidad sin medias tintas, con la convicción de que las cosas se dicen sin eufemismos y con nombres y apellidos. Artesano del buen decir, luchador incansable de causas justas, Víctor Hugo amplificará su voz siendo consciente de que la pelea es cada vez más desigual, pero con la misma energía de siempre. “Me siento con la responsabilidad y hasta la alegría de seguir diciendo lo que pienso”, afirma el periodista.
Los 77 años a cuestas no le quitan la energía a quien durante años emocionó a la patria futbolera con sus relatos, y que desde hace un tiempo le sumó a la poética del juego la valentía de contar la realidad social y política con argumentos y un vocabulario en peligro de extinción en los medios. Desde La mañana con Víctor Hugo, el ciclo que desde hace años conduce de 9 a 13 por la AM750, hasta la divulgación de sus columnas diarias en Página/12, el periodista uruguayo hizo de la opinión un refugio necesario para muchos, cuestionando la “naturalización” del estado de cosas y señalando las arbitrariedades y las injusticias del poder real. Víctor Hugo es la voz de quienes -por falta de espacios, valentía y lenguaje- no pueden decir todo lo que sienten. Un grito que ahora sumará un amplificador más en la tardes televisivas de IP.
-¿Por qué volvés a la tele?
-Se dio.
-¿No lo buscaste?
-No. En algún momento le comenté a mi gran colaborador Julián Capasso que, aunque no sé nada de lo que es el streaming, me gustaba la idea de hacer algo a la tarde. Se lo comenté a (Víctor) Santa María en un almuerzo, y me dijo “¿por qué no venís a IP?” Y me reí, porque no tenía una ocurrencia tan grande. Y al pasar los días, lo pensé y le dije: “mirá, si me lo dijiste en serio, conversemos”. Y sí, me lo había dicho en serio. Y acá estoy.
-¿No dudaste en regresar a la pantalla chica, que tiene sus propias lógicas, diferentes a las del streaming?
-Me pareció que si te ofrecen una herramienta como la TV no se puede desaprovechar. Somos pocos los que tenemos una mirada de la Argentina y del mundo que se sabe más o menos cuál es, y el hecho de estar a la mañana en radio y a la tarde en TV me hace pensar que somos dos voces. Y como somos pocos los de este lado, creí que no estaba mal arrimar un soldado más.
-¿El surgimiento de las redes sociales no modificaron en nada a la manera en que se producen, distribuyen y penetran las noticias? ¿Los medios tradicionales no perdieron poder?
-Precisamente por eso, porque creo que cuanto más podamos sumar desde nuestro punto de vista, mejor pelea estamos dando en algo que, por supuesto, es muy difícil contra los sectores de poder, contra la derecha mediática de la Argentina, que tiene una potencia arrolladora. Pero mientras tenga una cierta energía personal y me ofrezcan trabajo, me parece que está bien asumirlo. Lo mismo sentiría si parara todo. Todos los fines de año pienso que me van a decir que “ya está”. Y cuando llega fin de año todo parece normal y sigue el programa, entonces sigo, porque me parece que es mi obligación moral frente a lo que yo mismo he creado de mí. Una especie de responsabilidad frente a la gente que me cree. O que me considera alguien que da pelea a nombre de mucha gente que no tiene cómo hacerlo. Esas ideas a mí se me presentan. O me meto en el olvido, que también es algo deseable a cierta altura y con lo que también especulo, o continúo diciendo lo que veo y siento cada vez que pueda. He recibido ofrecimientos insólitos, sobre todo cuando uno se da por finalizado en lo que tenés para hacer.
-¿Vos te sentís que ya no…?
-Yo siento que si me tocara no hacer nada, meterme en el olvido total, puedo hacerlo sin ningún problema. Para que eso suceda me tienen que quitar las herramientas, que yo no interese. Mientras haya interés por mí, como tengo algo para decir y me importa mucho decirlo y dar esa pelea, yo me siento con la responsabilidad y hasta la alegría de hacerlo.
-¿A qué te referís con que tenés la responsabilidad de seguir haciendo periodismo?¿Te sentís esclavo de la gente que te sigue? ¿La responsabilidad es con ellos?
-No diría exactamente eso, y mucho menos esclavo. Me siento responsable frente a lo que yo he creado en cierta gente que me cree y a la que no quiero abandonar. Mientras esa gente vea que yo tengo posibilidades y me siga escuchando, me siga viendo, yo me siento bien haciéndolo. Cuando yo no tenga la herramienta, lo lamento, no tengo donde. No será culpa mía.
-Recién hablaste de que sentís estar finalizando una trayectoria. ¿Por qué percibís eso? ¿Es una idea tuya o te lo hacen sentir?
-Por la edad.
-¿Tan importante es la edad para vos?
-Soy un tipo de setenta y siete años. Yo ya no tengo expectativas. De verdad, no las tengo. ¿Qué voy a ser? ¿Más famoso? ¿Voy a ganar un dinero que me cambie qué cosa, a esta altura de los acontecimientos? No hay un rubro de mi vida que no cierre hasta positivamente, te diría.
-¿Sí? Qué lindo tener esa visión de lo realizado.
-Le tengo una gran gratitud a la vida. Como escribió Amado Nervo, con eso de: “vida, nada me debes. Estamos en paz”. Esa es mi tesitura. Por eso si termina el año y no se renueva el contrato, me aparto sin problemas. Pero mientras me digan que puedo seguir, si es válido para el que te contrata, pues es válido para la gente. Nadie te contrata en este ambiente si vos no le importás a la gente. O por lo menos a un sector.
-¿Sos de la idea de que te gustaría “morirte frente a un micrófono”?
-No necesariamente.
-¿Pero disfrutás del ocio, de no estar trabajando?
-Ah, sí…. Soy un tipo muy amante del ocio. De hecho, estos dos años y medio que no hice TV, que no tenía nada a la tarde, que el proyecto no era prepararme para hacer el editorial que hacía en C5N, fueron de enorme felicidad. Fue notable que cuando a la una de la tarde terminaba la radio, salía y ya no pensaba en nada más, supuestamente. El día lo construía distinto. A la una de la tarde quedo libre, almuerzo, duermo la siesta, leo un poco y me voy al teatro. Echo un vistazo a Página/12 y a algún otro portal, para saber que las cosas están como cuando salí de la radio. Y si hay alguna novedad, me voy aplicando a conocerla un poco mejor. Ahora, será distinto: cuando termine el programa, me pondré a pensar qué hago para el ciclo de la tarde. ¿Qué materiales de la mañana me sirven televisivamente? ¿Cuál es el eje más importante a las 19, que no es el mismo que a las nueve de la mañana? Eso hace que siempre esté dentro de la máquina. Así vaya a dormir la siesta, me duermo con una responsabilidad en mi cabeza. De eso no cabe ningún tipo de duda. Lo único que lamento es que las obras teatrales empiezan en general a las 20, y ahora no voy a llegar a esas funciones, salvo a las que empiezan 20.30 o 21. Pero venía maquinando hacer algo más. La radio está muy fuerte, lo que hace Página/12 con mis comentarios me da una penetración muy particular, y en vez de sentir que caigo en el olvido aprecio que haya una vigencia íntimamente inesperada por mi edad, trayectoria y traqueteo, pero que es evidente que todavía está. Recibí incluso alguna otra propuesta insólita, también. Me dije, “caramba, no me había dado cuenta de que sigo interesando”.
-¿No lo creías?
-Sí, yo no tengo una depresión con lo que me pasa. Al contrario: tengo una aceptación con las cosas como son, dejo fluir la vida. Yo estoy bien. Me siento en condiciones de seguir afrontando mi tarea. Finalmente, lo mío pasa por una cuestión de actividad intelectual y no física. Si tuviera que hacerlo con el chasis, abandono... (risas). Todavía puedo pensar la radio o pensar la televisión o pensar escribir, que además son todas cosas que cuando me pongo a hacerlas me apasionan. Los que me escuchan saben que es muy difícil que encuentren a un tipo con más pasión de radio. Si me ven preparando lo de la TV cuando empiece de nuevo, vas a ver un tipo totalmente involucrado en eso. Y si me ves escribiendo, me vas a ver sufriendo para hacerlo de la mejor manera.
(Imagen: Verónica Bellomo)
-¿Y cómo hacés para mantener esa pasión por hacer y decir, con el paso del tiempo?
-La militancia. Una militancia que no es partidaria. Es una militancia que es por la vida, por las ideas, por los sueños, por el mundo, por la familia, por todo aquello que te parece que vale la pena. Militar por por algo en lo que has creído toda la vida. Esa militancia, esa manera de leer un diario y sacar muchas conclusiones que el lector común posiblemente no hace, corroborar la existencia de una verdadera mafia mediática como la que tenemos hoy, encarnada en Magnetto y Clarín de una manera particular, pero con un poder tal que los otros medios caen en la fijación de agenda, en el temor, en la complicidad o en el mismo interés ideológico. No en los mismos intereses de construcción de poder y materiales que son los que caracterizan al grupo de Magnetto. Me parece que en un mundo periodístico donde no se animan a decir la palabra Magnetto, donde Clarín es sustituido por “medios hegemónicos”, donde personas que yo respeto muchísimo igual se ahorran energía de pelea no nombrándolos, que haya alguien que lo hace… No sé, no debo ser el único, pero soy el más persistente. Eso sin ninguna duda.
-Una persistencia que tuvo su costo.
-Con un costo importante, humanamente ya saldado… Nada me mueve desde el lugar de broncas. Lo que me mueve es mi pelea por el periodismo, devastado por esta mafia, y por el país, cuya democracia ha sido herida de muerte en 2015. El último proyecto que tengo de mi vida es un libro que se titula 2015, porque es el año en que fundieron a la democracia.
-¿Por qué trazás ese año con tanta exactitud? ¿En qué lo notás?
-Porque en 2015 ellos, a fuerza de brutales mentiras, cambiaron el resultado de una elección. Y de esto no cabe ningún tipo de dudas: generaron una situación en la cual vos o votabas a una chorra asesina, que era la que había construido el Estado de bienestar, o votabas a los que representaban la nobleza moral del país. Les faltó poco igual a los buenos para ganar la elección, pero les faltó. Es decir, construyeron una mayoría modesta en cuanto a los números, pero de una potencia en el ejercicio del poder inigualable. Como no hay en el mundo entero. Yo desafío que me digan lo contrario. No hay ni en Estados Unidos, ni en Francia, ni en España, en ningún país… Salvo los que viven en dictadura, que en este momento ya no les hace falta la dictadura porque controlan todo con el poder de la derecha, que es más autoritaria a veces que la propia dictadura. Yo desafío que me elijan un lugar en el mundo donde un sector de poder lo concentre tanto como en la Argentina. No hay.
-¿Por qué sucedió eso? ¿Por qué la sociedad civil, los movimientos sociales, los partidos políticos, los gobiernos, no pudieron doblegarlo?
-Porque ese poder concentrado consigue doblegar la resistencia intelectual de la gente. La envenena, la condiciona, la mal informa, y el resultado es el que vemos, el que el que tenemos hoy día.
-¿Y no hay responsabilidad de los sectores que intentan combatir eso por no haber logrado cambiar ese funcionamiento de las cosas? ¿Hace falta un mea culpa?
-No. Una de las cosas que más me molesta es la obligación que se crean que hay que hacer mea culpa. Es culpa de nada. Se está peleando contra Tyson. Yo, vos, peleamos contra Tyson, te da una paliza y al otro día el comentarista de boxeo dice: “lo que pasa es que Respighi no sacaba la mano izquierda”, o “Víctor Hugo bailoteaba mal”. No, estás enfrentado a un poder enorme. Entonces, hacer la autocrítica, salir a hacer declaraciones a la prensa… “No, lo que pasa es que manejé mal el jab”… Y tenés la cara tumefacta de la paliza que te han dado… Me parece que es lo que -encima- a la derecha se le permite exigirle a la izquierda, y la izquierda tonta, la parte tonta de la izquierda acepta tal cosa.
-Pero cometer errores es parte de la vida y de la política.
-Sí, ¿cuáles errores podés cometer? ¿Cuáles? El de elegir a una persona que después te da la espalda. Pero no fue un error.
-¿Lo decís por Alberto Fernández?
-Sí, pero no fue un error. Es una cosa que pasó, pero no lo podés poner en el déficit que vos generaste. No hay nada, absolutamente nada, que haya que reprocharse frente al colosal poder que los otros tienen. Todos los políticos que dicen que hay que hacer autocrítica son tibios, débiles y terminan siendo serviles al sistema. No es verdad que haya que hacer una autocrítica. ¿Cuál autocrítica vas a hacer del tiempo de Cristina Kirchner? ¿Que jubiló a todo el mundo, que se preocupó en tener el salario más alto de América Latina, que le dio la Asignación Universal por Hijo a millones de chicos, que creó derechos permanentemente para los sectores diferenciados y maltratados que había en la sociedad, como por ejemplo la diversidad sexual? ¿Cuál es el error que vos podés imputar? ¿Que eligió mal un Ministro de Economía? Eso no es imputable, esas son cosas que pasan. ¿No haber construido poder? ¿Cómo construís poder con continuidad? ¿De qué manera vos podés armar el poder con una sociedad que ya viene con un poder real desde el fondo de la historia, conformado por las Fuerzas Armadas, Iglesia, el campo y la élite dominante? Se robaron absolutamente todo, porque todos estos gauchos que estaban el sábado ahí, en la inauguración de la Exposición Rural, todos participan de un escandaloso robo.
-¿Cuál?
-El de los campos que tienen, que se los compraron a uno que lo robó, que a su vez se lo compró a otro y así. ¿Cuál fue el primero de todos? ¿Cómo se construyeron las fortunas en la Argentina? Y después de construida la fortuna hicieron los códigos: Código Civil para seguir robando, facilitándose las cosas, y Código Penal para que no se les toque nada de lo de ellos. Seguridad jurídica de la propiedad privada y listo… Todo armado, todo redondeado. Cortes Supremas que, en el mejor de los casos, en cualquier parte del mundo son conservadoras… Pueden ser decentes, pero son conservadoras. Nadie que no sea conservador, salvo excepciones como fueron Raúl Zaffaroni y en el comienzo de su gestión Carmen Argibay, es posible de que ocupe alguno de esos lugares. Pero la realidad es que las Cortes Supremas son de derecha, conservadoras, preservadoras del sistema injusto, y están para vigilar que la injusticia prospere por la eternidad.
-Siguiendo tu pensamiento, pareciera que la única manera de cambiar el sstatus quo argentino y del mundo es a través de una revolución.
-Las revoluciones, que tenían razón, son imposibles. Una sola ganó y sobrevivió, que es la cubana. No puedo hablar de la de China, porque no conozco en detalle y no es parte de mi cultura, pero de las revoluciones conocidas lo que pasó es que todos los revolucionarios fueron asesinados, apresados o se dieron vuelta, como pasó con muchos. Qué sé yo, la izquierda francesa del ´68, para citar un ejemplo. Lo único que le queda al capitalismo es la revolución individual. Por supuesto que hay colectivos políticos, sociales, pero finalmente, ante la derrota cotidiana habitual e inevitable de esos sectores colectivos que no no pueden construir poder, termina siendo lo que vos personalmente puedas hacer contra el sistema. ¿Cómo lográs huir del capitalismo en los efectos negativos y cómo conseguís usar el capitalismo en lo que te ofrezca de posibilidades para poder sobrevivirlo mejor?
Ese asunto de la grieta
-¿Cómo ves al periodismo en este tiempo, grieta de por medio?
-La grieta viene desde el fondo de la historia. La grieta es Lavalle asesinando a Dorrego. La grieta es la construcción que se hizo del rosismo. La grieta son los asesinatos de de los indios para quedarse absolutamente con todo y hacer el poder económico. La grieta es un tránsito histórico entre una clase social que se siente dueña del país y los que consiguen resistir, pelear o confrontar con ese poder. Histórica grieta. Es verdad que eso se agudizó con la Ley de Medios, pero no fue una grieta que se parezca a la que verdaderamente había. Es una grieta en la cual había un “malo” designado por los supuestos “buenos”. Es una grieta con los malos, no es una grieta entre dos pensamientos distintos.
-Construida por el poder político.
-Por el poder económico, político y mediático y judicial. Es una ampliación de la grieta, en todo caso, porque de lo que no cabe dudas es que la derecha consolidó a partir de la Ley de Medios lo que siempre tuvo. Tenía el poder de las Fuerzas Armadas, de la Iglesia, de los ricos de la Sociedad Rural y de la UIA, según sus vaivenes. Pero desde la Ley de Medios en adelante, el efecto que se consiguió es un fortalecimiento feroz, imbatible de ese poder real.
-¿Las redes sociales no ayudan a mitigar el peso del poder mediático concentrado?
-En proporción, yo que no pertenezco a ese mundo, percibo que esa derechización que ha tenido la Argentina y que tiene el mundo se da en las redes sociales. Es decir, no mejoró nada. Y creo que en el mundo tampoco. Las redes fueron una esperanza en aquella época de la revolución egipcia, de lo que pasó en El Cairo. Ahí daba la sensación de que el pueblo al poder expresarse, se iba a a producir una verdadera revolución, pero eso se apagó y se convirtió en esta bazofia de lo que llamamos redes sociales, que creo que es una desgracia complementaria de todas las que corresponde vivir. Y dentro de eso, es evidente que la derecha también tiene todo el poder. ¿A quiénes pueden destruir? A los sectores confrontativos con la derecha? Lo tienen todo. En esa conclusión de que “lo tienen todo”, uno se pregunta: “¿qué hago? ¿Me voy para mi casa, me siento a esperar la muerte?" Es una posibilidad. O decir, “bueno, por lo menos les voy a decir que son unos ladrones, unos hampones, unos sinvergüenzas, unos bandidos…
-Aunque sea un grito en el desierto.
-Aunque sea un grito en el desierto. Si yo no pudiera escribir o decir sobre el discurso de Pino en la Rural del otro día y decir las cosas que dije, no sé las cosas que me quedarían acá atragantadas. Te enfermás. El ejercicio del periodismo quizás, a veces, evita que uno se enferme. Porque esa catarsis es individual y colectiva a la vez, ya que la gente la hace a través de los comunicadores en los que cree, de los comunicadores a los que quiere, y ahí aparece la responsabilidad. Y ahí vos sos alguien para nunca sabés cuántos, pero para un colectivo. Y a ese colectivo no es bueno ni es justo defraudarlo, porque vos lo creaste desde tu sueño. Cuando te impidan soñar, cuando te impidan ejercer la condición de un señor, vos ya no podés hacer nada, mala suerte. Escribirás un libro, te apagarás de a poco, y no pasa nada. Pero mientras alguien me diga “¿usted quiere este micrófono?” Voy a responder “Sí, démelo. Démelo, algo voy a hacer con eso”.
-¿Estás de acuerdo con la frase de que “el periodismo es el cuarto poder”?
-En Argentina es el primer poder. El país es la confrontación del Estado con las corporaciones. Esa es la pelea. ¿Cuál es la corporación más fuerte que existe en el país? La mediática, por lejos. No hay nada más poderoso que eso. Por lo tanto, cuando hablamos de Estado vs. corporaciones, la corporación que representa todo ese poder a través de AEA, ADEPA y todos los satélites que ellos crean, que incluye a FOPEA, sector muy vulnerable éticamente del mundo periodístico, creación del poder para fingir que hay un colectivo que defiende al periodismo, a su calidad, a su sinceridad y a su libertad de expresión… Pero lo que básicamente existe es un poder brutalmente ejercido de los medios. Podemos hacer el ejercicio, decime un tema y que yo no sea capaz de buscar cómo es que ahí aparece el grupo de Magnetto. ¿En cuál tema cotidiano? ¿Quién es el que lleva la voz cantante para que aparezcan sus menesterosos de la política a hacer lo que ellos dicen?
-Néstor Kirchner supo comenzar un proceso de transformación en el país y, sin embargo, durante su gobierno otorgó la fusión Cablevisión y Multicanal.
-El más grave error político, para mí, que se cometió. Ahí tenés un error, pero no es uno de los que la gente quiere que le digan. El error fue darle la posibilidad de que aumente el poder a Clarín en aquel momento, cuando siendo muy poderoso no era esto insoportable de ahora. Es fatal ese episodio, reconocido por el propio kirchnerismo, por Cristina, por Máximo... Aunque sea a la pasada lo han reflejado porque fue muy duro lo que sucedió. Intentar negociar con ellos es imposible, porque quieren todo, van por todo. No podés negociar con el que inexorablemente te va a tomar algo por encima de tu voluntad. Hay un poder extorsivo propio de las mafias. Le pasa a Milei, también. Ahí aparece el poder real contra el poder de Milei. ¿Quién esta ganando? ¿Quién tiene una cautelar que le permite hacerse cargo de todo? ¿Quién compró e invirtió 200 milloness de dólares para asegurarse quedarse con Telefónica? Milei no va a poder incomodar a Clarín a través de la Justicia. Todo lo que vaya a la Justicia se lo va a ganar Clarín. Como siempre. Lo que puede es aletargar un poco y Clarín le pega coscorrones para mostrarle que no se la va a llevar de arriba si se atrevió a pelear con ellos. La verdad es que es el único elemento de simpatía que te puede provocar Milei. La única verdad que ha dicho en su vida es que Clarín es una mafia. Lo ha dicho más de 10 veces. Lo ha dicho más que ningún otro político. No puedo ocultar que me inspira, en ese momento, una enrome simpatía. Me daría ganas de que él fuera parecido en todo a ese Milei que pelea contra ese poder que, por supuesto, lo va a devastar.
domingo, 6 de abril de 2025
3) Abril 2025. Milei, otro fracaso sin foto con Trump, Por Luis Bruschtein
Viaje a la nada: La acción desesperada de alguien que no tiene respuestas
Milei en el limbo
El presidente viajó porque le aseguraron un encuentro para pasarle la gorra a Trump y el norteamericano ni apareció. Pero le dieron un premio junto a una de las chicas del escándalo del jarrón de Cóppola.
Por Luis Bruschtein
5 de abril de 2025 - 01:38
A Javier Milei le dieron su Pato Donald de la Libertad en las fastuosas instalaciones de las residencias de lujo de Mar-a-lago, propiedad de Donald Trump, mientras caían a pique las acciones de las principales empresas que lo han llevado al gobierno.
Milei es un extremista del modelo neoliberal de libre mercado que Estados Unidos hizo implosionar el jueves con su guerra arancelaria. El presidente no pudo elegir peor momento y el fracaso de su viaje era inevitable. No hubo encuentro con Donald Trump y sólo consiguió su premio de plástico mientras los dirigentes serios de todo el mundo sudaban la gota gorda por los remezones de sus economías.
Todo parece bizarro, el viaje presidencial, la fotito y el pato de goma como excusa, hasta el nombre del premio. Fue un viaje a la desesperada para sacarse una foto con el hombre del jopo dorado, que en su imaginario sería capaz de calmar a los mercados que salieron a comprar dólares. El día anterior a su partida leyó un discurso servil a Gran Bretaña por Malvinas y el cometido central de ese viaje era otro acto de sumisión a la potencia que estaba aplicando un arancel del 10 por ciento a los productos argentinos, que se sumaron al 25 por ciento que ya le había aplicado al acero y al aluminio.
En el escenario de Mar-a-lago, el presidente argentino hizo la defensa enardecida de un sistema que se hundía a su alrededor destruido por Estados Unidos, su gran impulsor durante la globalización neoliberal. Milei recibió su patético “León de la Libertad” como si fuera un chico al que le regalan un pato Donald en Disneylandia.
Las organizaciones ultraconservadoras que se lo otorgaron están integradas en su mayoría por empresarios latinos que residen en Miami y no en sus países, donde se enriquecieron. Hasta el nombre del premio parece inventado por Milei, a quien le gustaba entrar a sus actos de campaña cantando “yo soy el león”. Natalia de Negri, famosa en Argentina por el escándalo de las fiestas de Cóppola fue otra de las leonas premiadas.
El discurso del miércoles por Malvinas y su premio del viernes en Miami tienen en común el desconocimiento o la negación de la situación internacional en sus aspectos más obvios así como la sumisión a la prepotencia de los grandes poderes. Si tuviera idea de lo que pasa en el planeta nunca hubiera otorgado a los kelpers el derecho a decidir la suerte de Malvinas, en el primer caso. Y nunca hubiera viajado en medio del caos mundial producido por la ruptura de la globalización neoliberal.
En esas dos acciones hay una fuerte coherencia, que está en oposición a la prepotencia de su gobierno con los jubilados, las mujeres, los trabajadores, los enfermos y los pobres. Es sumiso, hasta la abyección, con Washington y Gran Bretaña y es brutal con su pueblo, gran parte del cual lo votó. El miércoles volvieron a apalear a los jubilados y el viernes publicó un mensaje que decía: “amigos son mis amigos”, agradeciéndole a Trump los aranceles del diez por ciento con que castigó a los productos argentinos.
Si Milei era consciente del caos internacional que estaba a punto de estallar con los anuncios de Trump y las contramedidas de los países afectados, y a pesar de todo se subió al avión, entonces su viaje fue la acción desesperada de alguien que no tiene respuesta para los problemas de la economía argentina. Y buscó una solución mágica, un abrazo con su ídolo, al que considera amo del mundo, suponiendo que ese abrazo le confería un aura milagrosa que calmaría los mercados. Es una construcción que suena a fantasía infantil, pero así fue.
Las explicaciones del ministro Luis Caputo se habían escuchado como los argumentos de un vendedor transero. Generaron desconfianza porque transmitieron la fragilidad de la estrategia económica oficial. Y los operadores del mercado mantuvieron su éxodo al dólar. Allí se acaba Milei con su ideología cavernícola, su timbero Caputo en el ministerio de Economía y su barrabrava Patricia Bullrich en la policía.
Este año 2025 no ha sido bueno para Milei. Empezó con su metida de pata en Davos, siguió con la estafa de las criptmonedas, que para él no es tal, y por la cual tiene causas como “partícipe necesario” en la justicia norteamericana, siguió con la represión brutal a los jubilados y las marchas multitudinarias del 24 de marzo, más el anuncio de un paro general de la CGT.
Con el horizonte de las elecciones de medio término y las arcas del Banco Central exhaustas más una corrida al dólar que no cesa, Milei trata de conseguir los fondos que le permitan correr la devaluación hasta después de octubre. Esta devaluación asimétrica (aumentan los precios, pero pisan los salarios) no es una fatalidad inexorable de los argentinos, sino que será responsabilidad de este gobierno.
Algunos señalan a Sergio Massa, como último ministro de Economía de Alberto Fernández como corresponsable, en parte, de la inflación. Pero el gran responsable fue Mauricio Macri, campeón mundial en tomar la mayor cantidad de deuda en el menor tiempo posible. Y cuando ya no le quedaban prestamistas privados terminó de reventar al país con el préstamo monstruoso del FMI.
Este gobierno, que siempre defiende los intereses contrarios al país, aplicó las exigencias del Fondo antes de que se las pidan. Son políticas recesivas, que generan pobreza y que, en definitiva son inflacionarias. A pesar de hacer todos los deberes con el Fondo, la Argentina de Milei no se presenta como buen pagador porque debe mucho más de lo que está en condiciones razonables de pagar. Y las negociaciones con el Fondo se alargan y lo más probable será que no cedan la cifra que necesita el gobierno para derramar en la timba financiera que generó.
En este marco de relativa debilidad, tuvo su primera derrota parlamentaria significativa, con el rechazo de los pliegos de los jueces Ariel Lijo y Manuel García Mansilla propuestos para integrar la Corte Suprema. Es la primera vez que sucede desde la recuperación de la democracia. Macri se mantiene así como el mayor operador judicial con jueces y fiscales adictos.
Los candidatos que encabezarán las listas del oficialismo en la provincia de Buenos Aires y en la ciudad de Buenos Aires, José Luis Espert y Manuel Adorni, aparecen abajo en las encuestas. Macri, que no pudo renovar su gestión tras una derrota por amplia diferencia en 2019, había ganado con amplitud las elecciones de medio término del 2017. A Milei le resultará dif́icil repetir esa performance y mucho más si crece la inflación.
La anulación de las primarias no favoreció a la oposición de Unión por la Patria, por lo que las elecciones podrían convertirse en la vía para dirimir diferencias. En ambos distritos encabezan las encuestas de opinión. Aunque sería confuso para sus electores, si los debates no llegan a una síntesis que les permita presentarse juntos. Sería probable que lo hagan en listas separadas para funcionar después unidos en el Congreso y las legislaturas
sábado, 15 de marzo de 2025
2) Marzo 2025: Tras la violencia policial del miércoles 13/03, por Luis Bruschain
Un gobierno en bajada al que sólo le queda reprimir la protesta en ascenso.
Ni errores ni excesos
El relato que el Gobierno intentó construir con la miserable complicidad de medios y periodistas no impidió que la represión a los jubilados y los hinchas de fútbol se sumara a la seguidilla de metidas de pata que esmerilaron la imagen presidencial. Los estrafalarios argumentos del golpe de Estado o la convocatoria de Firmenich.
Por Luis Bruschtein
15 de marzo de 2025 - 02:33
La acusación a Mario Firmenich como organizador de la marcha en solidaridad con los jubilados, fue tan estrafalaria que reveló la desesperación del gobierno por justificar las imágenes que circularon en las redes sobre la brutal represión del miércoles. El relato que intentó construir con la miserable complicidad de medios y periodistas no impidió que la represión a los jubilados y los hinchas de fútbol se sumara a la seguidilla de metidas de pata que esmerilaron la imagen presidencial desde su fallido discurso en Davos. La consultora Ad hoc indicó que el rechazo alcanzó a la ministra de Seguridad, Patricia Bulrrich, que tuvo un pico de menciones negativas en las redes. Por primera vez más negativas que positivas.
En el gobierno aparentaron cierta euforia porque afirmaban que la carnicería del miércoles apuntalaba a su núcleo duro. Pero si se confían sólo en ese sector, no pasarán del 20 o 25 por ciento. Los resultados de la consultora Ad hoc fueron medidos en un territorio donde el oficialismo se mueve con comodidad. El núcleo duro no se movió, pero muchos de sus posibles electores periféricos no creyeron en el relato mentiroso y rechazaron la represión a los jubilados.
“Los buenos eran los de azul, los malos eran los encapuchados” insistió ayer Milei en el discurso que hizo en Expoagro, seguramente refiriéndose a los agentes encapuchados de los servicios de inteligencia que se infiltraron en la manifestación.
Firmenich, que figura en la denuncia del Ministerio de Seguridad, fue jefe de Montoneros, una organización guerrillera que dejó de existir hace cuarenta años. Hace décadas que no interviene en la política local y la inmensa mayoría de los que participaron el miércoles seguramente ni lo conocen.
El fenómeno de los celulares mostró al relato oficial como una enorme mentira. Las cámaras de C5N mostraron incluso cuando un efectivo arrojaba un arma al césped. El periodista se sorprendió. No entendía que el objetivo del arma sembrada fuera para abonar después el relato de la violencia y el terrorismo de los manifestantes.
Hay imágenes de Pablo Grillo, agachado, con su cámara, cuando se disponía a sacar una foto a través de las llamas de una fogata, justo cuando recibió el impacto de la granada en su cabeza. Hay vistas del efectivo que disparó en forma horizontal y haciendo puntería con un arma que, por la fuerza con que dispara, se debe apuntar 45 grados hacia arriba.
Y hay un video tomado desde un dron, que demuestra de manera categórica la saña del represor. Con esa arma y a esa distancia, un tiro así es a matar, pero la diputada oficialista Lilia Lemoine lo justificó porque “no se puede hacer un omelette sin romper un par de huevos”.
Las declaraciones de Bullrich en un canal oficialista hicieron recordar la lógica de la dictadura que justificaba la eliminación de ciudadanos por su filiación política. Para generalizar la supuesta ideología de la protesta eligió usar a Pablo Grillo. Dijo que era un detenido, pero el muchacho no estaba detenido, sino herido de gravedad ¿Por qué lo eligió? ¿Por qué se preocupó en investigarlo cuando había muchos más que sí habían sido detenidos?
Bullrich es ministra de Seguridad, no podía ignorar que el muchacho se debatía entre la vida y la muerte, pero simuló que se equivocaba sólo para decir que el reportero gráfico que había recibido el granadazo en la cabeza era militante kirchnerista ¿Se merecía que le disparen en la cabeza por ser kirchnerista?
Otro video mostró a un policía de 1,90 metros y 120 kilos, acorazado, con protecciones en todo el cuerpo, con un físico entrenado. Y a una señora, con bastón, 1,60 metros y 81 años, que lo increpaba. El grandote le pegó un terrible garrotazo y la mujer se derrumbó como un peso muerto. No la mató de casualidad. El mazazo le arrancó un pedazo de cuero cabelludo y la desmayó. La jubilada fue atendida por otros manifestantes y el policía huyó cobardemente.
En un principio, La Nación publicó que en el video se veía cuando la anciana agredía al policía con su bastón. Después cambió esa versión porque en el video no se veía ninguna agresión de la mujer. Es difícil ser más miserable que ese policía y que la versión que publicaron para cubrirlo.
La imagen de dos policías con armaduras y escopetas que custodiaban a dos chicos de 12 años, sentados con las manos atadas en la espalda y carita de pánico también circuló en las redes. Los chicos fueron detenidos cuando salían de una escuela técnica de la zona.
La agresión a la jubilada se produjo media hora antes de que comenzara la concentración, cuando todavía había poca gente. Sirve para demostrar que la violencia no la empezaron los manifestantes. La imagen de los chicos detenidos fue una evidencia de la forma como se produjeron las detenciones al voleo. Y respaldan la decisión de la jueza Karina Andrade de liberar a los detenidos. No estaban acusados de un delito y se los llevaron solamente por haber participado en una protesta en solidaridad con los jubilados. En las carteleras del gobierno de la ciudad publicaban que más de la mitad de los 114 detenidos tenían antecedentes policiales. Era mentira, ni siquiera estaban todos identificados.
Hubo piedras en el enfrentamiento con la policía y algunos manifestantes trataron de evitarlo, hubo discusiones entre ellos. Pero no hubo vidrieras rotas ni comercios vandalizados y el acto no tenía organizadores, fue autoconvocado. Nadie sabía muy bien qué hacer, ni dónde ubicarse y no había oradores, ni documento, ni escenario, ni equipos de sonido. Los jubilados hicieron lo que hacen todos los miércoles. En medio de los empujones y los gases de la policía, hablaron con un simple megáfono para reclamar por sus jubilaciones y remedios. En realidad era un caos de jubilados y gente con camisetas de equipos de fútbol, no había organizador.
Decir que se trató de un intento de golpe de Estado resulta un chiste de mal gusto. Otra mentira enorme. No hubo fuerza política que convocara, organizara o capitalizara. Los diputados de Unión por la Patria y de la izquierda, bajaron a la calle y discutieron con la policía, pero tuvieron que regresar al recinto donde se iba a votar la formación de la comisión de juicio político.
La imagen presidencial sufre un proceso de desgaste desde su discurso en Davos donde acusó de pedófilos a los homosexuales y aseguró que el cambio climático era un invento woke; luego con la estafa con las criptomonedas; hace pocos días por su indiferencia ante la catástrofe en Bahía Blanca, y ahora con esta represión brutal a los que se solidarizaron con los jubilados.
Milei se confirmó como un gran mentiroso. Varias veces se regocijó en forma pública de que había realizado el mayor ajuste en la historia de la humanidad sin que se produjeran grandes protestas. Sabía que se iban a producir protestas, sobre todo de los jubilados, que han sido las principales víctimas del ajuste. Y cuando se producen, los acusa de golpistas como si las protestas no tuvieran razón de ser. Habrá argentinos que prefieran creer en un mentiroso antes de perder las ilusiones con que el mentiroso los engañó. Al mentir para ocultar un acto de crueldad, como ha sido la represión a los jubilados, el gobierno demuestra que es consciente de la crueldad. No hay excesos ni errores.
domingo, 2 de marzo de 2025
1) 2025: Marzo. Informe y gestión, por Luis Bruscthian
LA NOTA HACE REFERENCIA AL DISCURSO DE APERTURA DE SESIONES ORDINARIAS DEL CONGRESO DE LA NACION, DEL PRESIDENTE JAVIER MILE ESTE SABADO 01 DE MARZO DE 2025. UN MANDATARIO QUE ESTA ENVUELTO EN EL BARDO DE LAS CRIPTOMONEDAS TRAS EL REPORTAJE TRUCHO DEL IMPRESENTABLE HIO DE MAURO VIALE, EL JONY Y CON CADA VEZ MAS POBREZA Y DISPUTAS POLITICAS EN UN AÑO ELECTORAL.
Informe o confesión
Por Luis Bruschtein
2 de marzo de 2025 - 00:01
Fue la primera vez, en Argentina y en el mundo, que presentó su informe de gestión un presidente visualizado como estafador internacional por un negociado con criptomonedas y por pedir coimas por reunirse con él. Es la primera vez también que se rodea de tanta seguridad, se obstaculiza el trabajo de los periodistas, se amenaza y golpea a uno de los pocos opositores que asistió y se limitó a la presencia mayoritaria de acólitos que aplaudían cuando tosía.
Ningún informe presidencial en democracia, de los que Javier Milei estigmatiza como “la casta”, se hizo con tanto despliegue de seguridad. Más que un informe de gestión democrático tuvo el aspecto de un traslado de delincuentes, con todo el recorrido vallado, efectivos policiales distribuidos en el trayecto y el Congreso rodeado como si fuera un bunker.
El automóvil presidencial avanzó rodeado por seis guardaespaldas de civil a pie, varios motociclistas y granaderos a caballo. Como en la televisación se filtraban ruidos de bombos y cacerolas, el locutor de la cadena nacional comentó que era la música de la “fanfarria Alto Perú”. Pero no era música, sino cacerolazos. No había personas para respaldar, pero detrás del Congreso había un grupo de unas cien personas que se habían reunido para protestar.
Fue inadecuado decir que “Argentina ahora está a la vanguardia del mundo” justo cuando medios reconocidos por sus posiciones derechistas —o sea del espacio al que pertenece Javier Milei--, como Forbes o The New York Times, han publicado informes que lo destruyen. En dos semanas, la imagen internacional que quiso construir se desplomó como un castillo de naipes. El presidente argentino se ha convertido en un personaje internacional donde lo describen como un mandatario delincuente aunque las investigaciones, sobre todo en Estados Unidos, recién comienzan.
La ausencia de la principal oposición, los legisladores y gobernadores peronistas y de Unión por la Patria, a la que calificó como “unión por la plata”, demostró también la bajísima capacidad de diálogo democrático. Los opositores que decidieron estar presentes, como Facundo Manes, fueron escarnecidos por las barras, los ministros y los legisladores oficialistas, entre las risas y los comentarios despectivos del Presidente. A Manes le dieron una trompada por mencionar la estafa de las criptomonedas y la designación por decreto de jueces de la Corte.
No era oportuno hablar de la imagen internacional en un momento tan vergonzoso para los argentinos. Pero también fue inoportuno hablar en términos grandilocuentes sobre la situación económica, cuando es pública la desesperación del ministro Luis Caputo por comunicarse con el Fondo Monetario Internacional. Necesita que les suelte once mil millones de dólares que le permitan postergar hasta después de las elecciones de medio término una nueva devaluación que terminará de destrozar el bolsillo de los argentinos de a pie.
Milei dijo que durante 2024, la economía creció cinco puntos. Y en realidad, casi todos los rubros, con excepción del financiero, cayeron en picada. Pero la medición se comparó con la sequía del 2023. Lo que creció 30 puntos comparado con la sequía, fueron las exportaciones del complejo sojero. Un presidente involucrado en una estafa internacional multimillonaria, escrachado por todos los medios del planeta, mintió en forma flagrante cuando se refirió a la marcha de la economía. Si se saca la performance agroexportadora, lo real es que la economía cayó más de tres puntos.
Milei también aseguró que según la Universidad Di Tella y la Universidad Católica, bajó la pobreza de 56 a 33 por ciento. Estas instituciones tendrían que explicar cómo hizo para sacar a diez millones de personas de la pobreza, a pesar de los aumentos siderales de alquileres, remedios, servicios, transporte, prepagas y alimentos. Milei dio cifras sobre la inflación, aumento de salarios y jubilaciones que según dijo crecieron por encima de la inflación. La Universidad Di Tella y la UCA tendrán que explicar estos índices que están a contramano de una mínima constatación. Cualquier trabajador o jubilado puede contradecirla.
El discurso en general fue una gran contradicción cuando habló de los progresos de la economía o de su supuesta ofensiva contra la “casta”. “Eliminamos la pauta oficial porque no necesitamos pagarle a los periodistas” afirmó. Pero los palcos de la sala, de los que fueron expulsados los periodistas, estaban ocupados por la patota de trolls que trabajan en la Casa Rosada con sueldos millonarios del Estado.
Además de la agresión contra Manes, Milei insultó como “mandriles” o “malditos keynesianos” a quienes no comparten sus ideas y en general planteó la controversia “casta versus gente de bien” orientada a un público casi infantil, de escasa capacidad de pensamiento crítico. Al otro opositor que mencionó fue al gobernador Axel Kicillof y volvió a montarse en el crimen horroroso de la niña Kim Gómez para sacar provecho político. Todo el discurso fue una colección de los peores recursos de la politiquería.
Ibope no midió el rating del discurso y trascendió que así se lo habría ordenado el ENACOM. Otras mediciones aseguran que en ningún momento superó los cuatro puntos, que da cuenta de una audiencia muy baja. Milei no tiene convocatoria más allá de sus mensajes en las redes.
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