“Nos salvó el Mundial de fútbol”
Publicado el 6 de Febrero de 2012
El ex senador y dos veces candidato a la presidencia de Perú fue el primero en denunciar la participación de la dictadura de Morales Bermúdez en el Plan Cóndor. Relató el secuestro, y aunque es escéptico, asegura que la investigación servirá para actualizar la memoria histórica.
Compañero del Che Guevara, aviador militar, colega de Silvio Frondizi, ex senador y dos veces candidato a presidente de Perú, Ricardo César Napurí Schapiro fue el impulsor hace cinco años de la denuncia que hoy concentra toda la atención de la opinión pública en ese país. La investigación llevada adelante por el juez federal Norberto Oyarbide derivó en el pedido de captura internacional del ex mandatario peruano Francisco Morales Bermúdez, acusado por el secuestro de 13 opositores políticos al régimen de facto, y su posterior traslado hacia la Argentina, en un operativo enmarcado en el Plan Cóndor. Convencido de que la difusión del caso colaborará con “actualizar la memoria histórica”, en diálogo con Tiempo Argentino se mostró escéptico con la posibilidad de que el dictador sea efectivamente extraditado para ser juzgado en el país. “A nosotros nos salvó el Mundial de Fútbol”, concluyó.
–¿Por qué fueron víctimas del operativo en 1978?
–En abril, nos secuestraron y estuvimos presos unos días en el marco de una huelga general decretada por la central obrera de Perú y acatada de forma unánime contra la dictadura de Morales Bermúdez. La razón de nuestra deportación se debió a que el gobierno se metió en una crisis fenomenal con disidencias internas profundas en las fuerzas armadas. Era un gobierno que se caía. Como manotazo de ahogado, escogieron a sectores particulares de la oposición para sacarse de encima. Por eso estuvieron dos almirantes que eran los adversarios dentro de los militares. Un periodista de derecha, representante de la agencia Dpa. Y después representantes y dirigentes sindicales, del sindicato de choferes, y políticos de diferentes sectores de izquierda.
–Por eso sostiene que fue parte del Plan Cóndor
–No fue una deportación normal. Nos metieron en una base aérea, nos dieron una paliza. Nos amarraron a los asientos y nos custodiaron 20 policías armados con metralletas. Todo eso no se hace en las deportaciones tradicionales. Ya en la Argentina fuimos recibidos por una brigada militar del Regimiento 20 de Montaña en Jujuy. Desde ese momento estuvimos custodiados como prisioneros de guerra. No sabíamos cuál era nuestro destino. El coronel jefe Arana nos dijo que estábamos ahí porque los estados mayores y los gobiernos de ambos países habían resuelto cambiar prisioneros: “los peruanos vendrán a la Argentina y los argentinos a la selva peruana”, nos dijo.
–¿Amenazaron con matarlos?
–El riesgo de muerte surge en la Argentina, no en Perú. Siempre nos amenazaron con la ley de fuga y con torturarnos. Empezó cuando nos visitó una comisión multirrepresentativa de la Cancillería, las Fuerzas Armadas y la policía para obligarnos a pedir asilo político voluntario. Nos negamos y volvió otra comisión compulsiva, represora, para decirnos que si no pedíamos asilo seríamos reprimidos. Amenazaron con mandarnos a la base militar de la Antártida. Ya con violencia nos trasladaron a las mazmorras de la Policía Federal de la calle Moreno, en los sótanos, donde nos pasaron sesiones de torturas de otros prisioneros, y nos pusieron en salones donde había habido torturados. Era un centro de detención clandestino, donde se podían leer las súplicas en las paredes. El hecho que a nosotros nos salvó fue el inicio del Mundial de Fútbol.
–¿Por qué?
–Porque Argentina se jugó el prestigio de lo que significaba para la dictadura ese campeonato. Era una papa caliente y como se desencadenó una campaña mundial muy grande por parte de Naciones Unidas, Suecia y organismos de Derechos Humanos y partidos políticos de Francia, la cosa tomó estado internacional. No pudieron ocultarnos, se les escapó de control.
–¿Cómo fue que la llegada ilegal de ustedes al país tomó estado público?
–Un periodista nos vio salir encadenados en Jujuy y le pareció rarísimo que viniera un avión peruano con gente encadenada. Lo contó en el diario local, entonces la dictadura de vio obligada a resolver qué hacer con nosotros. Los diarios de la época, La Nación y Clarín, lo documentaron en la forma que la dictadura quería: “Políticos peruanos vinieron a pedir asilo al gobierno democrático de las Fuerzas Armadas”, está textual. Y luego que el gobierno había decidido concedérnoslo. Después desaparecimos de la escena, porque habían decidido nuestra expulsión del país. Lógicamente, estos diarios no dijeron nada.
–¿Cómo los sacaron del país?
–El consulado peruano nos fabricó documentos de última hora, pasaportes nuevos sin firma nuestra. Algunos fueron expulsados a Suecia, otros a México, otros a París. Inmediatamente salimos a denunciar lo que había sucedido. En paralelo, yo fui elegido mientras estaba deportado como diputado constituyente y retornamos en julio a asumir nuestros cargos. Miles nos recibieron ya erigidos como sus nuevos líderes. Hugo Blanco era el líder de la insurrección campesina contra Morales Bermúdez y era la figura más importante de la izquierda peruana.
–¿Cuál cree que será el resultado de que salga el caso a la luz?
–Perú no estaba caracterizada como dentro del Plan Cóndor. Con el crimen de Noemí Esther Gianotti de Molfino y con nuestro caso emblemático se prueba que la dictadura de Morales Bermúdez fue parte de esa planificación. No fue represión selectiva sino un acuerdo entre gobiernos con formas atroces. Si hubiéramos muerto el caso sería olvidado, pero quiero que todo el mundo comprenda qué dimensiones tomó el Plan Cóndor.
–¿Cree que Morales Bermúdez será extraditado?
–No creo que se logre. Lo van a cuidar entre militares. Él dice que éramos terroristas, que queríamos la caída de su gobierno. Todo eso es falso. Ahora esto se convirtió en un problema nacional y sirve también para saber qué tan lejos llegó la Argentina dentro del Plan. La memoria histórica que la Argentina impuso en la región tendrá ahora que trasladarse a Perú, porque era un tema olvidado. A mí no me importa si viene o si no viene, pero ya hemos conseguido actualizar la memoria histórica del pueblo. <
El primero en reconocerlo
–¿Por qué nunca se investigaron los hechos que usted denunció una vez recuperada la democracia?
–Todos los gobiernos que vinieron después fueron represores. Nunca hubo gobiernos progresistas en Perú. Morales Bermúdez reconoció el hecho y después dijo que había sido un error habernos expulsado del país. No nos preocupamos en exigirle una reivindicación judicial hasta el momento en el que yo lo presenté a la justicia argentina hace cinco años. Hace tres, el juez Norberto Oyarbide viajó a Perú y se entrevistó con cada uno de los que fueron secuestrados en aquel entonces. La Secretaría de Derechos Humanos fue la primera que se pronunció con la firma de Eduardo Luis Duhalde reconociendo estos hechos.
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